Nos gustaría contarles cómo unas vacaciones llevaron al crecimiento de la comunidad R-Ladies en América del Sur. La historia involucra múltiples países y encuentros en el momento adecuado de la vida.

Mine Dogucu

Soy de Turquía pero viví en Estados Unidos la mayor parte de mi edad adulta. En diciembre de 2014, decidí viajar a Sudamérica, a conocer Chile, Uruguay y Argentina. Como era estudiante de postgrado en ese momento tuve que buscar formas de reducir los costos del viaje. Tenía amigos en Chile y Uruguay, pero no conocía a nadie en Argentina. Fui a Smith College para mi educación de grado. La ventaja de ser una estudiante internacional en Smith College es que terminas teniendo una familia dispersa por todo el mundo. (Esto también puede ser un problema cuando te das cuenta de cuánto les extrañas). Una amiga de Bolivia que conocí en la universidad me sugirió que conociera a su amiga, Paloma, también originaria de Bolivia pero que vivía en Argentina en ese momento. Conocí virtualmente a Paloma antes de mi viaje y ella me ofreció su hogar generosamente para mi estadía en Buenos Aires, Argentina, en enero de 2015.

Paloma fue una gran anfitriona. No sólo me recibió en su casa, sino que también me llevó a los mejores lugares de la ciudad. Cenamos y tomamos buenos vinos juntas. Como estaba de vacaciones, no hablamos mucho de trabajo. Considerando que nuestra amiga común es antropóloga, Paloma y yo ni siquiera nos dimos cuenta de que teníamos intereses profesionales similares hasta que vi un libro de estadística en su mesa. Paloma se formó como médica, pero estaba realizando una pasantía de investigación en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Nos interesamos tanto en el trabajo de la otra que en mi último día en Buenos Aires, en lugar de hacer turismo, fui a conocer el hospital en el que trabajaba Paloma. Así comenzó nuestra amistad profesional y personal.

Mine and Paloma

Paloma Rojas-Saunero

Ya llevaba dos años viviendo en Buenos Aires, estaba haciendo una maestría en investigación clínica y, a medida que pasaba el tiempo, me estaba interesando mucho en aprender más sobre bioestadística. Mi amiga boliviana es casi familia para mí, así que cuando me contó sobre Mine y lo importante que era para ella, inmediatamente consideré que también debía tratar a Mine como familia. Cuando me puse en contacto con Mine, le pedí que cancelara la reserva de su hostel y se quedara en mi casa. Cuando Mine llegó a casa, vió mis libros y me preguntó por ellos, y, como ella recuerda, ahí fue cuando la conversación se volvió más emocionante. Era la primera vez en mi vida que conocía a una mujer con una carrera en estadística, me emocionó mucho.

Yo estaba interesada en aprender R, pero no era un lenguaje usado en el entorno y por lo tanto no tenía apoyo. Cuando le conté esto a Mine, ella compartió conmigo su taller para aprender los conceptos básicos de R en pocas horas. Esos pocos días fueron clave en mi vida profesional, nunca me había sentido tan animada a seguir aprendiendo bioestadística y a obtener un doctorado en el extranjero. Mine incluso prometió ayudarme a escribir mi carta de motivación como parte del proceso de ingreso a un programa doctoral. Me sentí extremadamente motivada y también apoyada, sabía que había encontrado una amiga, una hermana mayor, una mentora. Es difícil de definir (supongo que no estaba al tanto del significado de la palabra sororidad hasta ese momento). Había encontrado a alguien que compartía mis intereses, que admiraba y en quien podía confiar.

Al final de ese año, después de terminar mi programa de maestría, decidí ingresar a la Especialización en Estadística para Ciencias de la Salud del Instituto de Cálculo en la Universidad de Buenos Aires, lo más cercano a una maestría en bioestadística en Buenos Aires. Fue allí donde finalmente conocí a más mujeres que tenían antecedentes en matemática y estadística y donde conocí a Laura.

Laura fue la ayudante de uno de los cursos. Soy una estudiante tímida, así que no recuerdo haber interactuado con ella. Pero me gustaron mucho sus clases, así que hablé con mis colegas en el hospital sobre lo feliz que estaba con mis nuevas clases y la maravillosa ayudante que tuve. Ese mismo año, Laura fue invitada a enseñar en mi programa anterior de maestría e iba a trabajar en el mismo hospital; al mismo tiempo, me invitaron a ser su ayudante para algunas de sus clases. Fue una sensación extraña, porque fui su ayudante en un curso y luego viajábamos juntas al otro lado de la ciudad donde ella estaba enseñando y yo era su estudiante. Durante esos viajes, Laura me dijo que se había estudiando en Estados Unidos y compartimos nuestras historias. Experimenté por segunda vez el mismo sentimiento que tuve con Mine. Ambas compartimos intereses y motivaciones similares y nos sentíamos un poco solas en nuestro entorno de trabajo. Nos hicimos amigas muy pronto. Laura también me apoyó mucho con la idea de aplicar a un doctorado y sobre cómo seguir aprendiendo R.

Una noche me di cuenta de que Mine y Laura tenían mucho en común y que tenía que ponerlas en contacto. Unos días después, Laura me envió un correo electrónico diciendo que había hablado con Mine y que Mine la alentó a comenzar R-Ladies Buenos Aires, pero sólo lo haría si me unía a ella en el proyecto. Así es cómo sucedió todo.

Laura Acion

Mi historia comienza en el primer semestre de 2015, cuando me estaba reintegrando, lento pero seguro, al sistema de investigación argentino. Hasta ese momento, la mayor parte de mi vida profesional había ocurrido en Estados Unidos (ya sea en persona en la University of Iowa de 2002 a 2005 o de forma remota para Iowa desde Buenos Aires). El estereotipo de que las personas que hacen estadística aplicada generalmente trabajan solas venía recargado en mi caso. En ese momento estaba bastante aislada porque no sólo era la bioestadística que trabajaba principalmente como consultora, sino que trabajaba desde mi casa y no tenía fondos para asistir a conferencias o afiliarme a asociaciones profesionales (nacionales o internacionales).

A mediados de 2015 acepté un puesto de ayudante y tuve a Paloma como estudiante. Sabía quién era ella porque, las pocas veces que hacía preguntas, eran profundas, del tipo que enriquece enormemente mis clases. En el segundo semestre de agosto de 2015, cuando comencé como profesora asistente en el Hospital Italiano de Buenos Aires, en el momento en que ingresé al salón de clases y me presenté, uno de mis colegas, dijo: “¡Oh! ¡Vos sos la famosa Laura! ¡Paloma ha estado hablando maravillosamente de vos!" Mi pensamiento en ese momento fue una mezcla de felicidad, de “¡sáquenme de aquí!” y de vergüenza. Los hados quisieron que Paloma terminara siendo mi ayudantes durante el segundo semestre de 2015 y 2016. Al mismo tiempo, fui promovida a Profesora Asociada a cargo de un curso de la Especialización que hacía Paloma en la Universidad de Buenos Aires. Como ella dijo, compartimos varios viajes cruzando la ciudad y un montón de horas de clase en diferentes roles. Ella era mi mano derecha en el Hospital Italiano y mi estudiante en la Universidad al mismo tiempo. Nos convertimos en amigas y no pude evitar dar tantos consejos como pude a esta brillante, trabajadora y gran amiga. Un día, mientras terminaba nuestras tareas de enseñanza, ella dijo “por cierto, ¿conoces R-Ladies?”. Contesté: “R-¿Qué?” Ella me habló de R-Ladies y Mine y nos puso en contacto.

Laura and Paloma

Mine y yo hablamos por Skype a finales de 2016. Ella tenía muy en claro lo fantástica que era la red de R-Ladies. Era difícil de creer para mí, pero algo me dijo que era verdad y que tenía que seguir ese camino. Mine tuvo que explicarme qué era meetup.com. Me resultaba difícil de creer que esa plataforma fuera de alguna utilidad en Buenos Aires (hoy tenemos más de 600 integrantes en R-Ladies Buenos Aires). También fui escéptica sobre el éxito de un grupo de R que dirigía sus esfuerzos para disminuir la brecha de género. No me considero una activista y, en ese momento, tampoco me consideraba feminista. De hecho, todo el concepto de un grupo de mujeres me daba un poco de miedo. Sabía que un grupo así encontraría la resistencia local de muchos. Sabía que no podía hacerlo sola. Por eso, le pregunté a Paloma si quería unirse y ayudarme a hacer avanzar a R-Ladies Buenos Aires y ella dijo que sí de inmediato. R-Ladies Buenos Aires nació el 3 de enero de 2017 y comenzó una cadena de eventos muy fructífera. Dani Vázquez se incorporó como co-fundadora de R-Ladies Buenos Aires (ella le cuenta cómo sucedió aquí). Este primer paso llevaría a Dani a fundar R-Ladies Montevideo (Uruguay) luego. A su vez, Yani Bellini leyó la publicación de Dani y decidió ponerse en contacto con R-Ladies Buenos Aires a través de Twitter, donde la alentamos a que inicie R-Ladies Santa Rosa. Mientras tanto, noté que muchas personas que se unían a R-Ladies Buenos Aires en meetup.com eran de lugares fuera de Buenos Aires. Comencé a contactarlas. Esto ayudó a encontrar organizadoras interesadas en iniciar R-Ladies Natal (Brasil) y R-Ladies Santiago (Chile). A fines de 2017, hubo R-Ladies que se mudaban fuera de Buenos Aires y querían llevar la experiencia de R-Ladies con ellas a otras partes de Argentina (por ejemplo, R-Ladies Córdoba, La Plata, y Ushuaia) y del mundo. Así es como Paloma co-fundó R-Ladies Rotterdam.

La comunidad se expandió tan rápido que en menos de dos años, casi todos los países de América del Sur crearon al menos un capítulo de R-Ladies. La cereza de la torta fue LatinR, una conferencia latinoamericana para el uso de la R en I + D que fue creada por un grupo de R-Ladies latinoamericanas y ayudó a reunir a la comunidad regional. LatinR es sólo una de muchas otras grandes iniciativas sobre las cuales les contaremos en futuras publicaciones.

Es difícil creer que todo esto comenzó con unas vacaciones de Mine en Sudamérica, pero así fue.

Autoras: “Paloma, Mine, Laura”

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